VIVALDI Y SOSEKI

Decían los detractores de Antonio Vivaldi que no había escrito más de 700 obras, sino que había escrito una misma obra más de 700 veces.

Hace aproximadamente un año y medio leí Daisuke (Y entonces), escrito en 1908, y varios meses después leí Kokoro, escrito en 1914. Hace aproximadamente dos semanas he terminado de leer Sanshiro, escrito también en 1908, y he tenido una sensación de deja vu, de que ya había leído este libro. Me ha pasado un poco como les pasaba a los contemporáneos envidiosos de Vivaldi, me ha dado la impresión de que no se trata de tres libros distintos, sino de un mismo libro recontado tres veces.

Si en Daisuke el protagonista, Daisuke, es, en palabras de Héctor Pascual (http://impedimenta.es/prensa.php/lldaisukegg-de-natsume-s-334), «un joven imperturbable, refinado, intelectual, sumamente atento, secretamente despreciativo hacia el resto de los mortales» (aunque a mi me pareció un cretino integral, altivo, soberbio, pedante, vago, indeciso, siempre presumiendo de su superioridad intelectual pero no poniéndola en práctica nunca, enfrentándose a lo establecido por sistema pero sin tomas sus propias decisiones por convicción, haciendo gala de un gusto por Occidente que, parece ser, estaba de moda cuando se escribió el libro), el protagonista de Kokoro es un joven estudiante de provincias que llega a Tokio a estudiar en la Universidad y que, a través de su amistad con su Sensei (una especie de maestro), y sobre todo gracias a una carta que éste le escribe, descubre aspectos totalmente nuevos de la vida: el amor, la tradición, la muerte… (Por cierto, en este libro los protagonistas, el joven y el Sensei, no tienen nombre.) En algunas recensiones bibliográficas se considera que Kokoro es la única novela «de iniciación» que escribió su autor, aunque tal vez la siguiente que se va a comentar también se pueda incluir en este apartado.

El protagonista de Sanshiro se llama… sí, precisamente Sanshiro. Es una vez más un joven estudiante de provincias que llega a Tokio a estudiar en la universidad. Al igual que los protagonistas de los otros dos libros, tiene unas grandes aspiraciones intelectuales, que al final quedan en poco más que humo. En mi opinión también es un libro de iniciación, porque en Tokio Sanshiro pasa por sus ritos de iniciación a la vida universitaria (incluyendo la camaradería entre estudiantes, aunque alguno de ellos en ocasiones dejó muy malas pasadas), el amor, la decepción, el sufrimiento… Llegado cierto punto se plantea la elección entre tres mundos, el mundo de su pueblo natal (tranquilo y seguro pero aburrido), el laborioso mundo de la vida académica, y el mundo luminoso y frívolo donde viven las mujeres y sus galanes.

Es decir, en los tres libros se nos presenta a unos personajes jóvenes (en un caso un pedante licenciado, y en los otros dos estudiantes) que, si fueran los representantes prototípicos del japonés de la época, habrían hecho difícil que Japón hubiera prosperado (eso por no hablar de los adultos, como el Sensei de Kokoro y el profesor de Sanshiro).

En cierto modo la respuesta a esas dudas sobre la tan cacareada laboriosidad del pueblo japonés me la ha ofrecido el siguiente libro de Soseki que he leído, Soy un gato (escrito en 1905-1906, el primer libro publicado por su autor). El protagonista es, por supuesto, un perspicaz gato, también sin nombre, que, de manera casual, entra a vivir (más bien toma posesión) en casa del profesor Kusahmi, un maestro de escuela, un personaje muy peculiar con pretensiones intelectuales pero que, por las descripciones que poco a poco va haciendo de el gato, acaba inspirando lástima. Por la novela pasa una panoplia de personajes, como Meitei, el charlatán y eterno bromista; Kangetsu, el estudioso y laborioso pulimentador de bolas de cristal; la prepotente (y casi omnipotente) familia Kaneda; un maestro espiritual, exalumnos de Kushami, su mujer y su sobrina, antiguos compañeros…

Para todos ellos tiene palabras el gato. Desde su atalaya de observador ¿imparcial? (no mucho, realmente, pues considera que los humanos somos muy inferiores a los gatos) realiza una diseccíón en ocasiones cruel, a veces divertida, siempre incisiva, de los humanos con los que tiene contacto. Y es precisamente en este contexto en el que, en mi opinión, se deben leer los otros tres libros de Sosuke ya mencionados, como críticas sociales, tal vez menos acerbas, pero críticas al fin y al cabo. Críticas a una sociedad en una época de cambios profundos, que se debate entre mantener el tradicionalismo y la propia identidad y la apertura a Occidente, con unas personas que se quedan atascadas en el pasado (curiosamente, un pasado en el que lo chino tiene mucho prestigio) y otras que prácticamente reniegan de ese pasado para echarse en brazos de Occidente. Críticas a unos presuntos intelectuales que se enredan en sus elucubraciones pero que hacen muy poco productivo.

Se trata de cuatro libros muy recomendables, los cuatro editados por Impedimenta (http://impedimenta.es/portada.php), una de esas editoriales que han florecido en los últimos años y que hace unas ediciones muy cuidadas de libros que en ocasiones no estaban traducidos previamente al español, por lo que se podría decir que hace una labor casi “social”. Los cuatro libros están bien escritos, supongo que también bien traducidos, y se leen con agrado.

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Exposiciones de fotografía pasadas

Ha pasado algún tiempo desde la última entrada. En este tiempo acabó mi exposición de fotografía, empezó y acabó la exposición de Toni “Veintiuna fotos y una adivinanza”, en El Pinchito, de Valladolid, y hemos acudido a varias exposiciones y a unos cuantos jueves fotográficos de la Asociación Fotográfica Vallisoletana (AFV).

Hoy hemos ido a ver la exposición (que acababa hoy) “Abstracciones”, de Julio Alonso Zancada, presidente de la AFV. Se trata de cuarenta fotos con una composición muy sencilla, con formas, luces, sombras, texturas, reflejos… con imágenes muy bellas e impactantes.

También hoy acababa la exposición de fotografías de los alumnos de Luis Bernuy en el centro cívico de Parquesol. Había muchas “postales”, pero también había algunas que eran sorprendentes, generalmente también con una composición muy sencilla, con muy poquitos elementos.

Exposiciones de fotografía

Hoy, tres pequeñas noticias relacionadas con exposiciones de fotografía:

Hemos estado hoy viendo la exposición ANDRÉ KERTÉSZ. EL DOBLE DE UNA VIDA, en la sala municipal de exposiciones de San Benito, de Valladolid. Ha sido una sorpresa muy agradable, nos ha gustado mucho la manera como jugaba con la luz y las sombras. En general son fotos con una composición muy sencilla, pero muy eficaces. Hasta en 15 de marzo de 2015.

tenedor - andre kertesz

(Fuente; http://www.lacajamagica.org/wp-content/uploads/2014/01/url.jpg)

He subido a youtube el vídeo de la exposición de fotografía que tuvo Toni en noviembre y diciembre de 2014:

Y el día 2 de febrero de 2015 comienza mi exposición de fotografía Patterns, en el centro cívico Parquesol, de Valladolid, hasta el 14 de febrero. He hecho un vídeo con las fotos de la exposición:

 

A modo de presentación

¿Otro blog de fotografía? No. Bueno, sí, de fotografía, pero también de más cosas: excursiones o viajes, lecturas, músicas, películas, comidas…

No es mi blog, sino nuestro blog, de Silvia, Toni y mío. Intentaremos hacer al menos dos o tres entradas semanales, por pequeñas que sean. Bienvenidos.